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¿Quién puede aplicar Ozonoterapia?

La ozonoterapia debe ser ejecutada por un médico o por un dentista; o por un veterinario en el caso de animales. La razón fundamental es que este tipo de tratamiento, si se emplea de forma inapropiada, se expone al paciente a serios riesgos. Por ejemplo, si las inyecciones se ejecutan a una profundidad indebida (directamente en las venas), con agujas no estériles, a una dosis excesiva, entre otras, pueden tener lugar a efectos adversos graves como riesgo de infecciones o al colapso debido a una excesiva vasodilatación.

Debido a la escasez de controles sobre esta terapia y la no existencia, en la mayoría de los países donde se practica de reglas claras al respecto, en ocasiones la ozonoterapia ha sido practicada por personal que no conoce con precisión los protocolos correctos a seguir y por tanto se han excedido en la dosis, en el número de inyecciones, y la frecuencia con la que se repite el tratamiento. Han utilizado máquinas no aptas para generar ozono médico de calidad, fallando en obtener resultados clínicos satisfactorios o pero aún, han originado daño a los pacientes. Esa es la razón del por qué la comunidad internacional médica del ozono se moviliza para abogar por el establecimiento de controles y regulación de la terapia a través de las instituciones sanitarias correspondientes, debidamente asesoradas por las asociaciones científicas de ozonoterapia existentes o mejor aún, por el International Scientific Committee of Ozone Therapy (ISCO3) directamente.

En cuanto a la genotoxicidad del oxígeno/ozono médico, se han realizado muchos estudios que prueban su absoluta seguridad a dosis terapéuticas, salvo por vía inhalatoria, totalmente prohibida por su potencial tóxico.

Eventualmente, el efecto adverso más serio sería una reacción vagal, generalmente asociada al dolor durante la infiltración, y hay que tener en cuenta que esta ha de ser lenta, especialmente si se va a infiltrar un gran volumen de gas a una concentración elevada.

Como contraindicación absoluta está el déficit de glucosa-6-fosfatodehidrogenasa (favismo), ya que esta enzima es necesaria para abastecer de hidrogeniones al sistema glutatión, encargado de tamponar la oxidación que los lipoperóxidos producirán en el hematíe.

Como contraindicaciones relativas para la ozonoterapia sistémica estarían el hipertiroidismo no controlado, la trombocitopenia, la inestabilidad cardiovascular severa y los estados convulsivos. Tampoco es conveniente, por prudencia médica, aplicar la ozonoterapia sistémica a pacientes embarazadas.

Las infiltraciones se deberán evitar en cuadros hemorrágicos en pacientes anticoagulados.

Indudablemente, la ozonoterapia ha de ser practicada por un médico experto, para garantizar así la afectividad del tratamiento y la salud del paciente.