Ozonoterapia

Aplicaciones del ozono en la salud bucal: de la cicatrización a la prevención

La odontología moderna no solo se enfoca en reparar dientes dañados o tratar infecciones, sino también en prevenir complicaciones y mejorar la recuperación de los pacientes. En este camino, la ozonoterapia se ha consolidado como una herramienta innovadora en el cuidado bucal. Gracias a sus propiedades antimicrobianas, antiinflamatorias y cicatrizantes, el ozono médico ha encontrado aplicaciones cada vez más amplias en la salud oral, ofreciendo beneficios tanto para pacientes como para profesionales.

Propiedades del ozono en odontología

El ozono es un gas con un alto poder desinfectante y regenerador. Cuando se utiliza en odontología bajo concentraciones controladas, actúa de varias maneras:

  • Elimina bacterias, virus y hongos presentes en la cavidad bucal.
  • Estimula la circulación sanguínea y la oxigenación de los tejidos.
  • Favorece la cicatrización de encías y mucosas tras intervenciones.
  • Reduce la inflamación y el dolor asociados a ciertos procedimientos.

Estas propiedades lo convierten en un complemento seguro y eficaz en múltiples tratamientos dentales.

En tratamientos de caries

Las bacterias que provocan caries pueden eliminarse con ozono de forma localizada, reduciendo la necesidad de tratamientos invasivos. Esta técnica permite detener el avance de la caries en fases iniciales y preservar la mayor cantidad posible de tejido dental sano.

Apoyo en periodoncia

En enfermedades periodontales como la gingivitis o la periodontitis, el ozono contribuye a controlar la infección y favorecer la regeneración de las encías. Su acción antimicrobiana disminuye la carga bacteriana y su efecto antiinflamatorio ayuda a mejorar la salud de los tejidos de soporte del diente.

Recuperación tras extracciones y cirugías

Uno de los beneficios más valorados de la ozonoterapia en odontología es su capacidad de acelerar la cicatrización tras extracciones dentales, implantes o cirugías orales. Al estimular la oxigenación y la producción de colágeno, el ozono reduce el riesgo de infecciones postoperatorias y mejora la recuperación del paciente.

En el artículo anterior sobre recuperación deportiva, vimos cómo el ozono acelera la reparación de músculos y articulaciones. En la salud bucal, este mismo efecto se refleja en una cicatrización más rápida y en una mayor protección frente a complicaciones tras procedimientos odontológicos.

Control de infecciones bucodentales

La acción bactericida del ozono es especialmente útil en infecciones resistentes o recurrentes. Puede aplicarse en forma de enjuagues, irrigaciones o gas directamente sobre la zona afectada. Esto lo convierte en un recurso adicional en el tratamiento de abscesos, aftas o infecciones periimplantarias.

Más allá de los tratamientos específicos, el ozono puede utilizarse como parte de programas de prevención en pacientes con tendencia a infecciones bucales o con condiciones sistémicas que afectan la salud oral, como la diabetes. Al reforzar la oxigenación y reducir la proliferación bacteriana, ayuda a mantener la boca en equilibrio.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *